Los nombres de las calles de una ciudad muchas veces nos
cuentan sin darnos cuenta historias, nos revelan que ha sucedido en los
rincones, en las tiendas, en las casas… de esas calles.
Los nombres de las calles son un
reflejo de las vivencias, de la historia de las ciudades y por supuesto
las calles de Murcia no iban a ser una excepción.
¿Os habéis fijado alguna vez en los nombres tan curiosos que
tienen algunas calles del centro de Murcia? ¿Conocéis su origen?
No me refiero a las que llevan nombres de actores, de reyes,
de pintores, de deportistas… esas que hoy en día se ponen desde el
Ayuntamiento. Me refiero a los nombres de calles que nos relatan que pasó en
esas calles hace años, nombres de calles que cuentan historias, nombres de
calles que eran denominadas así por los vecinos según los oficios o actividades
económicas que desarrollaban sus habitantes, como por ejemplo Jabonerías,
Escopeteros, Platería…
Pues hoy me gustaría indagar un poco en el pasado de algunas
de nuestras calles y descubrir por qué se llaman así.
Y comenzamos con dos de las calles más antiguas y céntricas
de nuestra ciudad, la calle Platería y la calle Trapería. Ambas formaban
durante la colonización árabe las principales arterias del comercio local y
regional. La calle Platería debe su nombre a los
talleres de plateros y joyeros que había en ella. Parte desde el lateral
del Museo Ramón Gaya, cruza la Gran Vía, marca el kilómetro 0 en la plaza
Esteve Mora y finalmente se cruza con la calle Trapería en las cuatro esquinas, donde había un altar de
piedra dedicado a San Cristóbal (patrón de los viajeros) con una escultura a
este santo. El altar estuvo hasta el siglo XIX.
El origen de la calle Trapería
se remonta a la conquista de la ciudad por parte de Jaime I en 1266. Se abrió esta
calle desde la mezquita Aljama (actual Catedral) hasta la puerta del norte de
la medina (plaza de Santo Domingo) para separar a los cristianos de los
musulmanes. Su nombre se debe al comercio de telas
por parte de mercaderes malteses, genoveses y catalanes establecidos en sus
inmediaciones durante el siglo XIV. Fue peatonalizada en 1902.
En el cruce denominado las tres esquinas, se juntan la calle
Platería con otra calle con nombre gremial, la calle Jabonerías. Una calle que
toma su nombre del gremio de los artesanos que elaboraban jabones establecidos
en esta calle.
Muy cerca de la Catedral nos encontramos con otra calle con
mucha historia y que acogía las tiendas de otro gremio, la calle Frenería. En esta calle se
agrupó el gremio de los freneros, que fabricaban y vendían frenos en los
talleres y tiendas que tenían en el barrio. Los frenos servían para moderar o
detener el movimiento de las máquinas o de los carruajes. Cerca de la calle
Frenería está la calle Organistas, calle dedicada al gremio de los
organistas, músicos que tocan y componen música para el órgano. En Murcia había
organistas que tocaban el órgano de la Catedral y casi todas las parroquias
tenían órgano, principalmente San Antolín y San Bartolomé.
Y precisamente el barrio de San Antolín es un barrio en el
que encontramos más de una calle dedicada a algún gremio, como por ejemplo la calle Alfareros.
En esta calle se concentraba la asociación gremial de alfareros, en ella vivían
la mayor parte de quienes se dedicaban a trabajar el barro. O la calle
Carniceros, que adquiere su nombre por el gremio de carniceros
(expendedores de carne). La actual plaza de las Flores fue en otro tiempo
denominada plaza de Carnicerías. Oficio bajo la advocación de la Purísima
Concepción a quien el gremio levantó un monumento en la citada plaza en el año
1782.
También en este barrio está la calle Turroneros, donde se
agrupaban con sus obradores este gremio especializado en la fabricación de
venta de turrones. Un gremio que exigía una preparación profesional a sus
trabajadores para llegar a maestros turroneros. Y la calle Vidrieros, calle que
acogía al gremio de vidrieros que practicaban el oficio de soplar vidrio. Estos
ayudados de una caña para moldear, soplaban el vidrio una vez puesto al rojo
vivo y modelaban jarras, jarrones, vasos y demás objetos de cristal.
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Calle Vidrieros. Año 1970. Archivo General Región de Murcia |
Muy cerquita de este barrio, en San Andrés, se encuentra la plaza de
Yesqueros. En esta zona se concentraban los que se dedicaban al
oficio de elaborar materia prima para la fabricación de la yesca, empleada para
encender el fuego.
Si cruzamos el río y nos adentramos en el barrio del Carmen
nos encontramos con calles como Agrimensores o Sogueadores, que se refieren al
oficio de los que se dedicaban a medir la superficie de las tierras, levantar
planos y trasladarlos al papel.
O con la calle Aladreros, calle que aglutinaba al
oficio de los carpinteros de la construcción y reparación de carros y aperos de
labranza, así como estacadas y formeros para pozos mineros. Se encuentra en el
barrio del Carmen cerca de la Plaza Camachos, desde la plaza de La Paja a la de
Cartagena
Y con la calle Regaliciar, la palabra regalicia
incluida en el diccionario murciano o panocho como una voz propia significa
regaliz. Por tanto, se supone que regaliciar es vender regaliz. Posiblemente,
en esta calle existirían puestos ambulantes de esta planta.
Seguro que faltan muchas calles por mencionar, además hay
muchas calles que con el paso del tiempo han perdido su tradicional nombre
gremial y han llegado a nuestros días con otro nombre. La ciudad cambia y
evoluciona, y los nombres de las calles se van adecuando a las circunstancias
que les rodean. Otro día os hablaré de los nombres de las calles por algún
elemento característico en ellas, como calle Granero o la plaza de las Flores. También
de las calles con nombre de las Acequias de Murcia.
Muchas gracias por estar ahí, nos vemos por Murcia.
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