Hoy vamos a
descubrir un capítulo de la historia negra de Murcia. Vamos a conocer la
historia de amor, de engaño, de asesinato, de condena y de ajusticiamiento de Josefa Gómez, conocida como La Perla.
Un suceso que
dividió a la ciudad, removió conciencias y que se convirtió en la última
ejecución pública en España.
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Josefa, ejecutada en público en la mañana del 29 de octubre, fue la última mujer ajusticiada en Murcia. Fuente http://josecaravaca.com/ |
Josefa Gómez y su marido
Tomás Huertas
regentaban en la calle Porche de San Antonio, actual calle Poeta Sánchez
Madrigal detrás de San Bartolomé, la pensión La
Perla de Murcia.
Josefa, una
joven de gran belleza madre de dos hijos, de 8 y 6 años, no era muy feliz al
lado de su marido. Los vecinos eran testigos de las discusiones constantes de
la pareja.
El 8 de diciembre de 1893, Tomás le dijo a su mujer que
se iba a pasar la tarde al Teatro Romea. Comieron juntos y tomaron café, a
Tomás su taza de café de puchero le supo muy amargo
y no se la terminó. Se marchó entonces al teatro pero a mitad de camino empezó
a sentirse mal, unos vecinos lo encontraron en mitad de la calle retorciéndose
de dolor y lo llevaron a casa donde a los pocos minutos falleció.
En la pensión
trabajaba Francisca
Griéguez, una criada de 13 años, que también se sintió enferma con
los mismos dolores que su patrón y que también murió muy rápido. Francisca al retirar la taza de café bebió lo que quedaba
en la de Tomás. Los médicos hallaron los cuerpos ennegrecidos y
desfigurados, apenas reconocibles.
Cuando se
presentó en la casa el forense, Josefa fingió estar enferma para darle a
entender que todos se habían envenenado, pero el médico la descubrió al ver que
estaba sana.
Josefa fue
detenida tras el primer interrogatorio, confesó que Vicente del Castillo, un huésped
de 36 años muy moreno y apuesto, le había aconsejado administrar a su marido
cierta cantidad de estricnina para
calmarle los celos y el gusto por el juego. Tras las primeras
investigaciones se descubrió que existía una relación entre ellos. Ella lo negó
hasta su triste final, aunque reconoció que él si le había hecho propuestas
indecorosas.
Vicente era un
hombre casado que había venido a Murcia por un trabajo en la Secretaría de
Instrucción Pública (Educación) tomaba a menudo estricnina porque padecía del
estómago. En esa época la estricnina se obtenía en
la farmacia porque era utilizado en bajas dosis como remedio.
Más tarde
otra criada mencionó a la policía que, el día de autos, Josefa le ordenó tirar
una botella de ron Negrita al pozo, la policía encontró la botella y se
descubrió que contenía el veneno que había causado la muerte a Tomás y
Francisca.
Josefa y
Vicente fueron detenidos y el juicio se celebró dos años después, el 21 de noviembre de 1895. Josefa negó haber matado
deliberadamente a su marido, alegando que le dio la estricnina para quitarle
los celos y su afición a las cartas y Vicente alegó que la estricnina la usaba
por prescripción de su médico para sus dolores de estómago y negó haberla
comprado para matar a Tomás.
De nada
sirvieron sus alegaciones, Josefa fue acusada de
parricidio y asesinato y condenada a morir a
garrote vil. Vicente
fue condenado a cadena perpetua
por considerarlo cómplice de los dos asesinatos.
Entonces fue
cuando la sociedad murciana se movilizó. Un confuso juicio que no había
aclarado la verdad y unos niños que iban a quedar huérfanos y desamparados
hicieron reaccionar a los murcianos, que se lanzaron a la calle para pedir el
perdón para la condenada.
En octubre de
1896 se publica la noticia de que no habría indulto para La Perla. Los murcianos estaban indignados. Desde Cartagena se
enviaron 40 soldados de infantería para mantener el orden en las calles.
El 28 de
octubre llegó desde Valencia el verdugo. Los ciudadanos le esperaban a pie de
tren para increparlo. Nadie en la estación de trenes se ofreció a coger su
maletín y no hubo carruajes dispuestos a trasladarlo. Entró a pie en la ciudad,
escoltado por guardias civiles y soldados que no impidieron que alguna piedra
le alcanzara al cruzar el Puente Viejo.
Las protestas
eran tantas que hasta el verdugo pidió el indulto para Josefa. La ciudad de
Murcia se volcó con la joven, los curas no la dejaron ni un momento sola en sus
últimos días de vida, el Ayuntamiento de Murcia se reunió en sesión
extraordinaria para forzar el indulto. Incluso se constituyó el Consistorio
permanente hasta la ejecución.
Finalmente el
presidente Cánovas del Castillo sentencia: La horrible frecuencia con que se cometen
crímenes como el de Josefa Gómez impiden al Gobierno aconsejar su indulto. Se
cumplirá por tanto la Ley.
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La última voluntad de Josefa se otorgó en la capilla de la cárcel a las 21:40 horas poco antes de ser ajusticiada. Deja herederos a sus hijo Francisco y María de la Fuensanta |
El día de su
ejecución todos los comercios cerraron en señal de luto. Unos 12.000 murcianos
la acompañaban. Sus últimas palabras fueron para el párroco de San Antolín, que
le preguntó si daba por bien empleados los sufrimientos pasados en esta vida: Yo no he sufrido nada comparado con lo que
han de sufrir aquellos que no han querido de mi salvación, respondió ella.
A las 8 y 25 minutos -publicaría después El Diario-, arrepentida, contrita, santificada, e
indudablemente santa, ha entregado el cuello al verdugo y su alma a Dios. Hay
quien dice que todavía cada 29 de octubre en la
plaza Ronda de Garay de la ciudad de Murcia, Josefa vuelve a sufrir su terrible
y trágico final...
Fuentes:
Benjamín Amo: Murcia, leyenda y misterio,
Archivo General de la Región de Murcia, Murcia Rec, Manuel Hellín.
Y aquí
termina, o no, este capítulo de la historia oscura, misteriosa de la ciudad de
Murcia, ¿un crimen pasional? ¿Un asesinato premeditado? Nunca lo sabremos.
¿Conocéis
alguna otra leyenda negra de nuestra ciudad? Pues si te apetece compártela
conmigo y la contamos juntos otro viernes.
Gracias por
estar ahí y nos vemos por Murcia.
Esa fotografía no corresponde a la de Josefa. Corresponde a un ajusticiamiento en Barcelona.
ResponderEliminarSaludos
Muchas gracias por la información, para que no haya confusión acabo de cambiar la foto que comentas. Un saludo
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