Comenzamos
este primer lunes de junio con una pequeña historia con la que me he topado y que sirvió de
entretenimiento a los murcianos durante un lejano verano de finales del siglo
XIX.
Martes,
19 de agosto de 1896.
Lugar:
Capilla de Santa María de la Arrixaca, Iglesia Conventual de San Agustín
(actual Iglesia de San Andrés).
Eran
las once de la mañana cuando en el desván de la iglesia un albañil encargado de
derribar las cubiertas que hay sobre el arco de entrada a la Capilla de la
Arrixaca hace un macabro descubrimiento: dos
grandes ataúdes de madera que contenían seis cadáveres completamente momificados.
En el interior de los ataúdes se encontraban los cuerpos momificados de una
mujer, tres hombres (uno de ellos de avanzada edad) y dos niños.











