Comenzamos
este primer lunes de junio con una pequeña historia con la que me he topado y que sirvió de
entretenimiento a los murcianos durante un lejano verano de finales del siglo
XIX.
Martes,
19 de agosto de 1896.
Lugar:
Capilla de Santa María de la Arrixaca, Iglesia Conventual de San Agustín
(actual Iglesia de San Andrés).
Eran
las once de la mañana cuando en el desván de la iglesia un albañil encargado de
derribar las cubiertas que hay sobre el arco de entrada a la Capilla de la
Arrixaca hace un macabro descubrimiento: dos
grandes ataúdes de madera que contenían seis cadáveres completamente momificados.
En el interior de los ataúdes se encontraban los cuerpos momificados de una
mujer, tres hombres (uno de ellos de avanzada edad) y dos niños.
Por
lo que podemos leer en el periódico Las
Provincias de Levante del 22 de agosto los cuerpos de la mujer y del
anciano se encuentran bastante bien conservados. Dentro de la caja que contiene
la momia del anciano se encontró además la
suela y tacón de un zapato, el cual, después de haberlo examinado, pudimos
comprobar que el tacón era de madera.
Como
ya os podéis imaginar a partir de aquí se desata la curiosidad de los vecinos y
del pueblo de Murcia y comienzan las especulaciones.
Nadie sabe a ciencia cierta cuál es la procedencia de estos cadáveres, ni
siquiera quienes podrían ser. Además el lugar en el que son encontrados, el
desván de la iglesia, también suscita todo tipo de comentarios y teorías.
Las
primeras hipótesis apuntaban a que son los restos mortales de los antiguos
Marqueses de Corvera (fundadores y propietarios de la capilla de la Arrixaca),
sus hijos y el Padre Casquete. Esta teoría se desmonta enseguida porque los
restos de los antepasados de los Marqueses de Corvera que estaban enterrados en
esta iglesia ya habían sido trasladados hacía años al panteón que la familia
tenía en Archena.
Y
también era difícil que los restos del anciano fueran los de Fray Juan Casquete porque este murió en 1729 y sus
hermanos agustinos lo enterraron en el panteón que la hermandad poseía, en lo
que hoy es la sacristía de la capilla de la Arrixaca. Lo curioso de este fraile
es que en 1771 se desenterró su cadáver y se descubrió que aún estaba
incorrupto. Más tarde, el 15 de noviembre de 1835, la iglesia fue profanada y
saqueada durante las revueltas contra las órdenes religiosas y el cadáver del
padre Casquete fue apaleado, descuartizado a
sablazos y finalmente destrozado y reducido a cenizas. Lo único que se consiguió
salvar fue su cabeza que se conserva en el Convento de las Agustinas. También
se dice que los dos soldados que hicieron la profanación tuvieron un mal final.
Uno se volvió loco aquella misma tarde y el otro un mes después murió apuñalado
en Granada.
Como no podía ser menos los
murcianos también tenían sus propias teorías. El pueblo empieza a rumorear a lo largo y
ancho de la cuidad que el hallazgo de los cadáveres
tenía algo de extraordinario y
se inventan todo tipo de historias.
En
el Obispado estaban preocupados por el cariz que estaba tomando este asunto y
deciden intervenir. Don Félix Sánchez, Secretario de Cámara del Obispo y
Vicario en funciones de la Diócesis de Cartagena, decide encargar al insigne
doctor y antropólogo Emilio Sánchez García y al Cronista de la Santa Iglesia
Catedral de Cartagena Javier Fuentes y Ponte un
informe sobre todo este asunto de las momias.
El
informe fechado el 26 de agosto de 1896 señalaba que los restos hallados debían
pertenecer a alguna familia bienhechora de la comunidad de los Padres Agustinos
enterrada en alguna de las capillas de la iglesia y que para evitar que los restos se perdieran o fueran mancillados durante el saqueo y
profanación del convento en noviembre de 1835 algún familiar los sacó de su sepulcro y los
colocó en las dos cajas en las que fueron encontrados.
El
doctor en su informe también revelaba que las momificaciones no tenían nada de
particular, parece ser que las condiciones del lugar en que se encontraban, un
lugar con poca humedad y bien resguardado, hicieron que se produjera ese
fenómeno.
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Conclusiones del informe del doctor don Emilio Sánchez García |
Una
vez realizado el informe y terminadas las obras en la Capilla de la Arrixaca el
Obispado decide volver a dejar los restos en las cajas, tal y como estaban, y
depositarlas en el mismo sitio que habían sido encontradas colocando eso sí una
lápida con las iniciales RIP. Además se levanta acta de dicho enterramiento
ante el Notario Oficial Mayor del Tribunal Eclesiástico del Obispado don
Eleuterio Herrero.
Y
hasta aquí esta pequeña historia sobre el sorprendente hallazgo de unas momias
en la iglesia de San Agustín. Espero que os halla gustado.
Muchas
gracias por estar ahí, nos vemos por Murcia.
Fuentes: Diario de Murcia, Las Provincias de Levante, Diario de las Provincias.
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Ale, misterio resuelto jeje. Un saludico.
ResponderEliminarme das 122222$
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